Reconoce la trampa de la felicidad.

¿Quieres ser feliz? ¿y quién no, verdad?

Has trabajado para ello: una carrera, una familia, un techo, comida, viajes, ropa… y sin embargo hay una sensación de insatisfacción que te acompaña casi tan fiel como los kilos de postparto. Pero, ¿Por qué?

Pues porque has caído en la trampa, en la trampa de la felicidad. 

No te angusties, no estás sola en esa trampa, no has sido la primera ni tampoco serás la última: nuestra cultura, nuestra forma de valorar las cosas refuerza constantemente la panacea de la felicidad como propósito de vida y discrimina otras emociones que son parte de vivir, como lo pueden ser el dolor (físico y emocional) y la frustración.  

Cuando ser feliz es la meta, el modelo a seguir, lo que consumimos a través de las redes,  y en los contextos en los que nos relacionamos, lo que le estamos enseñando a nuestra mente, a nuestro cuerpo y a nuestro inconsciente es a percibir y apreciar la vida a través de un solo lente posible, negándoles o evadiendo constantemente otras experiencias que son igualmente parte de ella. 

¿Cuál es tu visión de la felicidad?

Te invito a reflexionar un momento sobre tu visión de felicidad. Reflexiona sobre los mensajes que recibiste cuando eras niña, en tu núcleo familiar, tu entorno social y cultural.  

Haz un recorrido, tomando en cuenta tus experiencias mientras ibas creciendo, las películas, libros/cuentos, amistades, profesores. Recuerda incluir lo que venden y prometen los medios de comunicación y las redes sociales. 

Nota qué mensajes vienen a tu mente.

Para inspirar tu ejercicio, comparto afirmaciones que han reconocido en sí mismas algunas de las mums que  me consultan: 

“Si estudio esto, tendré un futuro y podré ser independiente y feliz para siempre”

“Si tengo una profesión, encontrar trabajo será fácil y no tendré que preocuparme y ser feliz para siempre”

“Si tengo esto, dejaré de preocuparme y la vida será más fácil, ergo más feliz”

“Si soy mamá tendré una razón para ser feliz, pues los hijos son la felicidad de la vida”

“ Hay un alma gemela para mi, nos conoceremos, nos enamoraremos a primera vista y seremos felices para siempre” 

“Una casa hermosa y ordenada significa que tengo una familia feliz, exitosa y funcional”

“Solo si tengo un cuerpo de modelo puedo quererme y ser merecedora de que me quieran y así ser feliz para siempre” 

“Si muestro mi tristeza otros me verán como fracasada”

¿Qué otros mensajes vienen a tu mente? ¿Cuáles de ellos se han convertido en creencias que determinan lo que haces? 

Reconociendo la trampa de la felicidad para salir de ella.

De las afirmaciones anteriores, además de las que tú hayas podido reconocer, podemos definir 5 características importantes de la trampa que hemos construido alrededor de la felicidad y que nos permiten comenzar a reconocer la nuestra:

  1. La felicidad es una meta exterior: te lo dan cosas, las personas y no el sentido que tengan para ti esas conexiones. 
  2. Está condicionada y garantizada por cosas que deben pasar: y  aquí podemos reflexionar sobre qué pasa cuando esas cosas no ocurren, y qué pasa cuando ocurren y no siento la tan esperada y  prometida felicidad. 
  3. Es el resultado de un proceso, no parte de él: trabaja duro hoy para mañana ser feliz.   
  4. La definición de felicidad nos ha sido dada: no es algo que ha sido elaborado/significado por nosotras mismas, siempre hay alguien que parece saber mejor que es lo que necesitamos para realizarnos. 
  5. Es un estatus, una presión social: quién muestra otras emociones públicamente se expone al juicio y escarnio público. 

Date tiempo para identificar qué comienza a tener sentido en lo que ha sido tu historia. Lo importante es que puedas darte cuenta de cuál es tu perspectiva de la felicidad y cómo esa visión está determinando o limitando como te sientes y cómo actúas en tu día a día. Reconoce cómo es tu trampa.

Amplia la perspectiva de la felicidad y sal de la trampa

La invitación es entonces a que te cuestiones, a que pongas a prueba tus creencias con el beneficio de que puedan ampliarse, y puedas incorporar herramientas que te permitan navegar con mayor fluidez las circunstancias del día a día. 

Las personas que ejercitan esta capacidad suelen adaptarse mejor a circunstancias adversas (resiliencia) pues entre otras cosas,  pueden acercarse a una situación desde distintos puntos de vista hasta conectar con el para qué de lo que están viviendo.

Desde aquí comparto tres afirmaciones que puedes incorporar como mejor te parezca (meditaciones, escribirlas de fondo de pantalla, notitas en tu cartera, lo que te dicte tu imaginación) y que con práctica y constancia comenzarán a ofrecerte nuevas posibilidades para relacionarte con tus emociones y lo que vives en tu día a día. 

  1. La felicidad es una parte de la vida, tanto como lo son la tristeza, la frustración o la rabia. 

2. Sentir y atender todas mis emociones me hace ser una persona completa. 

3. Hoy me siento _____________   y eso está bien,  pues esa emoción me está diciendo que____________ y me hago cargo de ella  diciendo________ cuidando de ________ dando ________  y recibiendo _________  

¿Tienes alguna afirmación que quieras compartir con nuestra comunidad? ¡Adelante! Juntas crecemos. 

Thais Guerrero, Colaboradora de contenidos para Muments, Coach CPCC de Madres Migrantes, logoterapeuta en formación, mamá multicultural.

Thais aporta a nuestra comunidad, herramientas para que sigamos descubriendo y conectando con esa mujer que somos y que también es madre, esposa y un (a veces muy largo) etc.

Síguela en instagram como @coachthaisg.

Thais Guererro
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